Edicion 23
Que nos orine un perro
Solo falta que nos orine un perro reza el refrán popular cuando hemos sido victimas de un sinfín de calamidades, pero que el colmo de ellas seria justamente sentir nuestro pantalón rociado por el orin de un can. Si de verdad fuera el remedio, para terminar nuestros males, estaríamos pidiendo a gritos y de rodillas a cuanto perro atravesara por nuestro camino, que se dignara levantar su pata frente a nosotros y exorcizarnos con una orinada.
Pero por lo visto, el refrán queda solo en éso. Somos un pueblo sufridor y parece que nos gusta. Empezamos el año con la esperanza de ser año non; “años nones, años de dones” y lo que hemos obtenido en el primer tercio del año es una tragedia tras otra. Devaluación, desempleo, inflación, inseguridad, crisis económica y por si fuera poco una epidemia de influenza que, para rematar, tiene paralizadas las actividades del país.
En el caso particular de Aguascalientes, resulta de mayor impacto debido a que el evento reconocido como más importante para la población toda, la feria, fuera suspendida, apenas al término de su primer tercio. Ya comenté la semana anterior lo tardío de la decisión. Ahora, los corifeos de siempre, en un alarde de abyección, resaltan la valentía, la decisión y la sensibilidad del Sr. Gobernador, preocupado por el pueblo. ¿De verdad creerán que la decisión fue de El? Es pregunta.
Para colmo de nuestros males, nos tenemos que recetar una cantidad de dislates a manera de declaraciones que han provocado una creciente ola de incredulidad, con efectos inversos a los que originalmente se buscaron. Al Dr. Córdova Villalobos, ya se le hizo bolas el engrudo; no le cuadran las cifras, resucita y remata muertos al estilo gastritis mal cuidada y se queja de que de los estados no informan con puntualidad de lo que están obligados a informar. ¡¡¡Y en sus manos estamos!!!
Y localmente tenemos a Fray Ventura, encargado de la salud publica en el estado que aparte de no informar a la federación (Córdova dixit) abjura de la ciencia medica y pone a la población a “rogar a Dios para que no pase de cuatro semanas la contingencia epidemiologica”. Bien haría en leer a Bertrand Russell en su excelente libro Religión y Ciencia. Si termina la primera pagina, posiblemente regrese a su profesión de médico y abandone los hábitos.
Y hablando de hábitos, también nos tuvimos que refinar la declaración del Obispo de la Torre que presume que los templos tienen unos niveles de higiene incomparables por lo que no hay riesgos de contagios. Nadie duda de que los templos parezcan quirófanos. Los riesgos están en las personas que asisten en masa a los templos.
Para rematar la muestra de dislates, se transmitió en la radio oficial una entrevista que le hacen a una líder astral (¡sopas!) llamada algo así como madame popof (¡re sopas!) quien en un alarde de sabiduría proverbial nos tranquiliza declarando que esta contingencia epidemiológica ….es pasajera. Sin comentarios. Va que vuela para funcionaria pública.
En el cartón de Hernández de la Jornada del dia 30 de abril, se refleja exactamente el deseo de gran parte de la población. En su texto dice: “el problema no es que falten tapa bocas…….sino que hay demasiadas bocas que tapar”. Contundente.
Ha cobrado fuerza la exigencia de tener información clara, objetiva, veraz, oportuna dado que surgen dudas que no son atendidas. Los diarios se muestran incisivos y no hay respuesta de las autoridades; al menos respuestas convincentes. Los buzones electrónicos comienzan a saturarse de información contraria a las declaraciones oficiales. Las encuestas reflejan un alto índice de incredulidad en la parte oficial.
Brotan como hongos las leyendas urbanas. Venganza del narco, bioterrorismo, negocio de los laboratorios. Bueno, pues todas ellas tienen mayor crédito en la población que las conferencias de prensa del espantado Dr, Córdova. A propósito ¿han visto por ahí al presidente legal?
Aparte de los ya señalados que deberían tapar sus bocas, se encuentran aquellos que quieren llevar agua a su molino. Los partidos políticos. Con un intento de ingenuidad, sus dirigentes convocan a conferencia de prensa para denostar a los otros partidos que lucran con la salud del pueblo y reprueban sus acciones referidas a la pandemia. Todos contra todos. Diputados de un partido contra los diputados de los otros partidos y los que no tienen diputados y estos contra los partidos que si tienen diputados. Todos en nombre de la epidemia de influenza.
Mención especial merecen los del Partido Verde, quienes están haciendo uso de una central de llamadas para enviar mensajes de prevención de la influenza y remata la grabación con el nombre del partido. A estos mercenarios de la política no solo se les debería tapar la boca sino tenerlos presentes a la hora de estar frente a la boleta electoral. Imagínelos en el poder.
En fin, hay que taparles la boca a todos aquellos que nos quisieron hacer creer que saldríamos del subdesarrollo, pero que, penosamente nos damos cuenta que seguimos hundidos en el tercermundismo que tiene que mandar a analizar pruebas a laboratorios de Canada y USA. La novena o décima economía del mundo (que honor) y no tenemos un laboratorio de análisis.

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