Edicion 18
¿Crees en la justicia Mexicana ?...............Yo tampoco
Ya son varios y variados los casos en que las sentencias dictadas por los más altos niveles de impartición de justicia, llámense tribunales colegiados de circuito, tribunales electorales o supremas cortes de justicia, dejan a las partes actoras y a la sociedad en general con un velo de duda sobre su imparcialidad.
Hay casos que han sido llevados hasta las más elevadas magistraturas bajo conciencia de que en esas instancias, por fin, se hará justicia. Se daría por descontado que en instancias inferiores no hubo confianza en las sentencias. Después de larguísimos procesos que hacen poco expedita la impartición de justicia, nos volvemos a topar con los mismos o nuevos problemas de procesos preliminares. Con la salvedad de que, habiendo llegado a la ultima instancia, las decisiones son inapelables.
Revisemos brevemente algunos de los casos mas recientes que cobraron notoriedad a nivel nacional por la insatisfacción que provocaron dadas las evidencias que indicaban lo contrario a las sentencias finales.
Empecemos con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en el año 2006 a propósito de las cuestionadas elecciones presidenciales. Lo cerrado de la elección, dio lugar, en primera instancia, a una revisión superficial de algo más de 11,000 casillas, el 35% del total instaladas. En un proceso de revisión de marcadas irregularidades y en el que no se permitió la apertura de paquetes electorales, no se aceptaron inconformidades al haber encontrado paquetería violada. Se desecharon evidencias claras de manipulación.
En la lectura final que hizo una de las magistradas, reconoce que el Presidente en turno, Vicente Fox, de triste memoria, puso en riesgo la elección violando la ley con sus intervenciones en el proceso electoral. Se reconoció que desde las oficinas de la secretaria particular de la presidencia, se emitieron millones de correos electrónicos convocando a votar por el candidato del partido en el poder. Se reconoció que se violó la ley con la intervención de grupos empresariales de alto nivel, coludidos con el duopolio televisivo al difundir spots contra Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de la contundencia de los argumentos, se declara válida la elección, dejando sembrada la duda en la legalidad de la decisión. La legitimidad se asumía como nula. Finalmente se entronizó al actual ocupante de los pinos…….”haiga sido como haiga sido”.
En otro ámbito de los laberintos judiciales, nos encontramos en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dos perlas ilustran lo aberrante de la actuación de los magistrados. El caso Atenco en el cual fueron evidentes las violaciones a los derechos humanos, donde se demostró con pruebas la brutalidad policiaca contra los habitantes de San Salvador, donde hubo delitos del orden sexual contra las mujeres, donde hubo asesinatos y encarcelamientos de gente inocente, donde se dieron persecuciones sin orden de aprehensión, etc….
Se detuvieron y “juzgaron” a algunos gorilas policiacos, pero los mandos superiores y los autores intelectuales del operativo contra la población resultaron exonerados de culpa. La exoneración alcanzó al Gobernador del Estado de México y envalentonado el relamido y atildado noviecito de la gaviota, declara con cinismo que volvería a actuar con toda la fuerza del estado de presentarse un evento similar.
El otro hecho relevante de la magistratura, es la exoneración de toda culpa del gober precioso, Mario Marín, en el caso de Lydia Cacho quien fue privada de su libertad en forma por demás perversa e ilegal, obedeciendo, el primate gobernador a los instintos animalescos de un pederasta, el rey de la mezclilla. Las grabaciones de sus pláticas telefónicas ahí están. Muestran claramente el sucio perfil de los actores. No fue relevante para los magistrados.
Finalmente, en la semana anterior, el quinto tribunal colegiado en materia penal del primer circuito, determinó exonerar de toda responsabilidad por el delito de genocidio al ex presidente Luis Echeverría Alvarez. Nuevamente, como un cartabón, se desechan pruebas, se alega mala integración de expedientes, se reconoce que se cometió un delito de lesa humanidad, se pasan por alto los archivos desclasificados tanto de México como de la CIA que apuntan a una responsabilidad directa del entonces Secretario de Gobernación, en 1968.
Estos hechos invitan a la reflexión. Pareciera que la justicia no es ciega sino que sólo se tapa un ojo. Que se obedece a intereses particulares y lo que es peor, a intereses de partidos. Se evidencia que hay arreglos en lo oscurito y cambaceo de prebendas y privilegios.
La sociedad, con éstas muestras, ha quedado en la indefensión. La exigencia de justicia para todos queda en el vacio, la impunidad cobra presencia y la posibilidad de que se repitan actos similares está flotando en el aire. Nuestros magistrados se cuelgan otra medalla de oro: son los mejor pagados del mundo.
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